viernes, 2 de diciembre de 2016

Durante una corta visita al Panteón Nacional de Venezuela, tuve la oportunidad de presenciar el cambio de guardia de los centinelas que vigilan el sarcófago del Libertador Simón Bolívar en Caracas.

Por cierto, esta instalación era la Iglesia de la Santísima Trinidad, lugar donde acudía Bolívar a rezar porque era su devoción como buen católico hasta que lo excomulgaron por andar "con esas ideas de libertad e independencia".

Pero en 1874 Guzmán Blanco decretó la expropiación de la iglesia y la declaró como el lugar donde reposarían los restos del libertador, razón por la cual se remodeló y fue abierto un año después.