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Zona Negra parte VII (Conclusión)

Finalmente me decidí a publicar la última parte de este primer capitulo de mi libro. Espero que disfruten lo mismo que yo disfruté escribiendo, cosa que todavía continuo haciendo. Más adelante les informaré sobre el avance de la obra.

Saludos

Primeros episodios del Primer Capitulo I II y III IV V VI


ZONA NEGRA VII (Conclusión de la primera parte)

Críspulo y yo bajamos, llegamos a la entrada del Avila, justo donde nos había dejado mi esposa horas antes. Parecía que el tiempo no había transcurrido ya que el clima se mantenía igual como cuando llegamos.
Comenzamos la caminata a la civilización, bajamos por la avenida Marqués del Toro, ya empezando la noche.
Unos escoltas que vigilban la sinagoga que queda en esa calle se pusieron alerta al observarnos, pero después de detallarnos simplemente nos observaron y uno hasta nos saludó.
Le comenté a Cris que nos refugiáramos en el Hotel El Avila, a pocos metros de donde caminábamos para llamar a mi esposa que debería estar al borde de un ataque por mi larga ausencia. El me dijo que iba a proponer lo mismo.
Intenté de nuevo con el celular, pero parecía muerto, cosa que levantó mis sospecha sobre la planta eléctrica custodiada por civiles “supuestamente” y habían logrado desarmar y desconfigurar nuestros equipos electrónicos de una manera tan profesional. Pero no importaba, ya esas dudas se aclararían después.

Llegamos al Hotel Avila e inmediatamente le pedimos al concierge que nos facilitara un teléfono. Mi compañero solicitó el bar y nos pusimos en marcha, el joven moreno de la recepción nos dijo que en el bar había un teléfono y el vendía las tarjetas telefónicas “caleta”.

Yo llegue al bar e inmediatamente llamé a mi esposa que atendió preocupada, después de casi dos minutos de regaños. Le pedí que me fuera a buscar. Colgué y me acerqué a Crispulo.

-¿Qué pasó? Esa cara de consternación no es muy típica en ti-. Le dije dándole una palmada en la espalda.
-Casi nos matan y no conseguimos nada de lo que vinimos a buscar. Las fotos del muchacho ese de Lídice que usted me enseñó sirvieron de nada.

Mi amigo se refería a unas foto que le mostré días atrás para convencerlo. Le había enseñado un juego de fotos que habían tomado dos amigos desde Altos de Lídice y desde La Pastora, mostrando extrañas luces en el Avila.

-Además a ese Sánchez su paso marcial lo delató como militar, y pude sentir el miedo que nos tenía por solo haber llegado a ese lugar. Imagínate que ese tipo de verdad hubiese tenido orden de matar y después arrojar nuestro cuerpo en la cota mil como un ajusticiamiento.

-Lo bueno es que la estamos contando y ya mi esposa viene a buscarnos. Además aclaramos muchas cosas, como por ejemplo esa de la planta eléctrica-. Le dije sin ni siquiera yo estar convencido.

- ¡La planta eléctrica!, esa es una buena historia para usted ¿no?.
-Si, ya vengo voy al baño pídeme uno de esos para mi-, señalando el vaso que bebía Crispulo mientras me paraba de la mesa.

Camino al baño habían varias personas en las mesas y en la barra, todos vestidos formales, hasta las mujeres. “seguro se trata de una convención de algo”, pensé. Y mi suposición se hizo cierta cuando vi en uno de los maletines que decía algo así como Jornadas nacionales de derecho penal…

Al entrar al baño saque inmediatamente el papel que me había dado Guerra y traté de memorizarlo. Como no confío mucho en mi memoria, abrí una de las puertas donde están las pocetas y me senté. Levanté el pantalón y con el bolígrafo que llevaba en uno de mis bolsillos escribí los números en mi pierna.
Me cercioré que fuera correcta la información y guardé el papel doblado en el bolsillo de la camisa.

Cuando caminaba hacia Crispulo, un hombre trajeado de azul marino hablaba con mi compañero, al verme paró la conversación y esperó que llegara.

-Buenas noches, disculpen la molestia pero soy abogado que está en la convención y le estaba pidiendo al señor aquí si nos podía prestar esta mesa para sentarnos todos juntos-, señalando un grupo de 6 personas al final del bar.

Le di mis disculpas pero ya estábamos por irnos y el mesonero en ese momento llegó con una botella de Vat 69 y me sirvió un trago. El abogado ni se despidió y se fue.

-Todos son iguales, se creen Dios porque saben un poco de leyes-. Increpó Crispulo
-Yo estoy muy cómodo aquí y no pienso salir de aquí por un niño que quiere beber con sus amigos.

-Disculpe y que le dio el señor, porque vi cuando se despidieron que le pasó algo en la mano y después te lo metiste en el bolsillo. 25 años como Guarida Nacional y el ojo se le entrena a uno.
-Coño Crispulo no se te escapa nada-, le dije sonriendo mientras sacaba el papel de mi bolsillo.- Me dio eso pero son un poco de números que no entiendo.
- Parecen ser unas coordenadas pero yo no se mucho de eso.

Y en cuestión de fracciones de segundo se metió el papel en la boca lo masticó y botó una pelota toda húmeda sobre la mesa.

-Disculpe pero yo hasta aquí lo acompaño y es mejor que deje usted eso así, y no se aventure a nada más.

-¿Pero que haces?¿te volviste loco? No sabíamos que era eso que nos dio Guerra y ahora tu lo destruiste, de verdad no entiendo que carajo te pasa-. Le grité- Creo que contigo fue debut y despedida, pensaba que podía confiar en ti y hacer un buen tamdem para mis investigaciones, pero ya veo que tantos años en el Guardia Nacional te volvieron como loco, paranoico o que se yo…

-Después de lo que pasó en la montaña, no lo acompaño más, además usted me contrató para acompañarlo y también para cuidarlo porque un civil cuando contrata a un militar es porque necesita protección, porque ustedes los civiles no tienen idea de los peligros…

-¿Civiles? Tu no eres sino un viejo retirado y sigues hablando de “civiles”. De verdad Crispulo, confiaba en ti pero ya veo que nada que ver, esta sociedad se acabo aquí, llama al mesonero para pagar esta vaina y esperar que mi mujer nos venga a buscar. Te dejo en tu casa y chao contigo…

-No se preocupe por mi, yo estoy bien, y ahora se que usted estará bien. Yo llamo a un taxi, y por la cuenta la pago yo. Pero quédese un rato más para conversar

-Que conversar nada, yo me voy de aquí y no me vuelvas a llamar, no hay más trabajos para ti de mi parte. Ojala te vaya bien en tu vida de “civil”.

Me levanté y salí sin voltear para atrás. Salí del hotel y me puse a esperar en la puerta junto al doorman mientras llegaba mi esposa. El muchacho de la puerta me pidió que esperara dentro del lobby mientras me tomaba el trago, que no me acordaba que tenía en la mano.

Mi esposa llegó a los 30 minutos, del vaso de güisqui solo quedaba las burusitas negras del hielo. Ella al llegar hizo cambio de luces y me monté.

Durante el trayecto le comenté lo que nos había pasado durante el día, bueno no todo para no ponerla más preocupada, pero igualmente se preocupó.
Al llegar a casa, saludé a los niños, me metí en el estudio y escribí los “números” en un papel. Después me encerré en el baño y me di una ducha tibia por casi 15 minutos.
Mi esposa se había acostado porque el bebé se había despertado y me escurrí al estudio, prendí la computadora y abrí el google eartht para buscar lo que presumía yo que eran unas coordenadas.

Luego de un rato de búsqueda marque el punto y levanté el zoom, ¡era en Guárico! Se veía como una especie de pista improvisada o no asfaltada y unas estructuras grandes como especies de galpones. Lo extraño era que no era nada cerca de Tucupido, lugar donde supuestamente se registró actividad Ovni en el país recientemente. Pero fue un gran descubrimiento, hasta que mi esposa me asustó y me llamo a la cama. Desconecté el cable de Internet y apagué el monitor.


Crispulo levantó la mano y el mesonero trajo otro trago. El joven que anteriormente le había pedido la mesa, se sentó:
-¿Y que descubrió el periodista? Dijo el hombre trajeado
-Conseguimos “La Planta” pero aparte de eso nada más, solo que un estúpido llamado Guerra le entregó unas coordenadas en un papel pero aquí están-. Señalando la bola de papel entre sus dedos, dijo Crispulo.
-Bueno señor usted tiene que ir a donde el comandante a explicar todo mientras yo me encargo de ese Guerra de mierda. Cree que tiene el poder de Dios.

Esa noche Críspulo entro a la Comandancia General de la Armada por la entrada junto a la puerta de la Universidad Nacional Abierta dentro de una camioneta rústica. Fue dejado en el estacionamiento y bajó hasta el sótano 3. Se cambió y se durmió en la litera asignada para el esa noche.
A la mañana siguiente al toque de diana se despertó, se aseó y se uniformó. Tomó el ascensor y se sentó en la sala de espera del Comandante a las 7 am.
Ese día el militar de alto rango llegó a las 8 en punto, Crispulo se levantó, saludó y el comandante le hizo señas que lo siguiera.
La asistente del Comandante, entendió que su comandante quería privacidad, se levantó de su escritorio con su blanco uniforme, se puso el cinturón, revisó su 45. La guardó en la funda blanca de patente y le dio la espalda a la puerta.



Al dia siguiente mi esposa me mostró todos los mensajes con las coordenadas que le había mandado el día anterior. Le di un beso y le agradecí en el alma que todavía las mantuviera o existieran. Ese día me reclamó y me pidió salir en familia, yo accedí y fuimos a El Recreo.
Aproveché y me llevé mi celular y el reloj GPS a que reprogramaran ambos. El reloj solo necesitaba pilas. Al celular el muchacho de Movilnet me vio con una cara cuando le dije que me había puesto a jorungarlo y se desprogramo. A la media hora ya tenía funcionando ambos.

Cuando prendí el celular, tenía 35 mensajes de texto nuevos. Cuando me disponía a revisarlos mi esposa me dijo para almorzar y eso hicimos.

En el restaurante, pedimos una pizza familiar. En ese momento se apareció Rubén “El Chino” Primo de mi esposa con su novia. Los invitamos a compartir la mesa.
Rubén quien sabe de mis investigaciones, me preguntó por ellas, yo le dije que necesitaba que me hiciera un favor. Que volara virtualmente por unas coordenadas que le iba a dar.

Después del almuerzo “calabazas”. Al llegar a mi casa me conecté y me puse en línea con El Chino. Le di las coordenadas y levantó vuelo en el simulador.
El Chino es la persona que conozco que tiene más mapas y escenarios para los simuladores de Microsoft Flight Simulator.

-Aló Chino, ¿qué conseguiste? – le pregunté
-Bueno, ¿Cuando nos vamos para Valle de La Pascua? Si vieras lo que acabo de descubrir en el vuelo que acabo de hacer-. Su voz sonaba muy excitada-. No se si es un error en el simulador pero no creo, pero por ahora planifica para irnos para Guarico, Valle de La Pascua, Santa Maria de Ipire y Ciudad Bolívar…

-¿Ciudad Bolívar? No se de que hablas, lo coherente es Guarico pero Ciudad Bolívar no se…

-Voy saliendo para tu casa y hablamos, no se de donde sacaste esas coordenadas o quien te las dio, pero es una Zona Negra.


Próxima entrega: Guarico